La Universidad Metropolitana (Unimet), la Fundación Universidad Metropolitana (Fundamet), y la familia Scannone, inauguraron la sala Armando Scannone, que resguarda la biblioteca personal, así como otros tesoros, del ingeniero y gastrónomo venezolano Armando Scanonne, autor, entre otros, de Mi cocina, a la manera de Caracas, conocido popularmente con “el libro rojo”

Libros Scanonne

El evento se llevó a cabo el jueves 8 de junio y contó con la participación del presidente del Consejo Superior de la Unimet, Luis Miguel Da Gama; el equipo rectoral encabezado por la rectora Maria Isabel Guinand; la presidenta de Fundamet, Luisa Mariana Pulido de Sucre; el sobrino de Don Armando, arquitecto Francisco Antonio Scannone; y la presidenta de la Academia Venezolana de Gastronomía (AVG), Ivanova Decán Gambús.

Sala Armando Scanonne Unimet

La sala cuenta con  1.588 libros y 1.200 revistas especializadas en gastronomía, cocina de diversos países, vinos e historia de la alimentación; con textos en español, inglés, francés e italiano, de la biblioteca personal del gastrónomo, y se enriquece con el mobiliario de la biblioteca de Don Armando, además de la hermosa mesa de comedor en torno a la que se reunieron personalidades de todos los ámbitos del país, e  invitados internacionales, para disfrutar de las maravillas preparadas por Magdalena Salavarria siguiendo las directrices del ingeniero.

Ivanova Decán Gambús

Ivanova Decán Gambús dirigió a los presentes el discurso de orden, guiado por la importancia de la gastronomía y la incursión histórica de su estudio en importantes instituciones del mundo. Asimismo, destacó el trabajo de Scannone, quien dio forma y cuantificó de forma perfecta la elaboración de muchas recetas de comida venezolana.

“Con la publicación de Mi Cocina, a la manera de Caracas en 1982, y en especial con la edición de bolsillo de 1983, se desplegó un ámbito de posibilidades ante un colectivo nacional que descubrió en el libro de Scannone las fórmulas para comer venezolano con sazón caraqueño. Su obra nos instó a compartir códigos comunes en modos de comer tan cosmopolita como propio. Se instituyó como el primer recetario venezolano, elaborado con la precisión exigida por el oficio para garantizar la ejecución apropiada de sus fórmulas, resguardar su identidad y contribuir a su preservación como patrimonio inmaterial. La inmensa acogida que tuvo desde su primera edición fue un minúsculo indicio de su trascendencia”, señaló Ivanova.

Fotos: unimet.edu.ve