Las Panelitas de San Joaquín son tradicionales recuerdos de viaje y compañeros inseparables del café con leche, estos dulces amasijos de tradición decimonónica luchan por sobrevivir mientras son ondeados al paso de los vehículos que transitan por la Autopista Regional del Centro.

Rafael Cartay en su libro Entre gustos y sabores (Caracas 2010) cita a Antonio García, cronista de la población de San Joaquín, estado Carabobo, para afirmar que la primera persona en elaborarlas fue Silvana Zulpepelón, acción que se remonta a la primera mitad del siglo 19, la matrona carabobeña los preparaba para estricto consumo familiar.

Una receta con raices vascas

La periodista aragüeña Jeanelly Méndez explica que sus investigaciones le permiten afirmar que la familia Zulpepelón formaba parte de un grupo de migrantes españoles que trabajaban la tierra en los Valles de Aragua.

Jeanelly añade que fueron 13 familias vascas que cultivaban añil y algodón y migraron para fundar la población de San Joaquín de Mariara, en 1782, por orden del obispo Mariano Martí, prelado nativo de Turmero en el estado Aragua.

La receta de los bizcochos de Silvana tenía origen en las raíces vascas de la familia, y se mantuvo en su recetario personal hasta que la cedió a Elizalde de Uriarte quien la populariza y comercializa a partir de 1885, continúa la periodista.

El paisaje en la olla, escrito por Zoraida Barrios y Rafael Cartay (Caracas, 2014) afirma que en un principio las panelitas se preparaban con manteca de cochino, almidón de yuca, levadura de cerveza y yema de huevo, otros investigadores señalan que la harina utilizada era de maíz cariaco.

Cuenta también Mamazory que las yemas se batían en una bandeja de arcilla usando un molinillo de madera y, claro, la cocción se hacía en hornos de leña.

Y se difundió por todo el pueblo

Al automatizarse el proceso de elaboración de las panelitas otros cambios se empezaron a observar en el producto: uso de azúcar refinada, en lugar de las yemas comienzan a incorporar los huevos completos, y más uso de levaduras químicas.

Para la población de San Joaquín se trasformó en un medio de subsistencia característica, y cada una de las fábricas cuenta con algún ingrediente “secreto” entre los cuales se pueden señalar el anís dulce, la vainilla, la nuez moscadas e incluso piel de limón.

En la actualidad se encuentran muchas otras versiones del tradicional amasijo, algunas muy dulces, otras muy suaves, pero sigue formando parte del repertorio culinario más característico del estado Carabobo.

Fotos: Archivo Bienmesabe

Texto publicado en Bienmesabe