Cuentan que uno de los sueños de cualquier creativo en el mundo de la publicidad es lograr que su marca se transforme en un genérico y que el público la utilice hasta para nombrar a la competencia, al igual que crear una campaña que resista décadas y cuyos componentes se conviertan en elementos icónicos.

Sin duda lo segundo fue logrado con creces con la campaña que estrenó jamón Plumrose en la navidad de 1986. La historia sencilla pero emotiva de la niña que pedía un jamón para descubrir que se habían vendido todos marcó, para más de una generación, la imagen de la navidad y del producto anunciado.

María Andreína Rauseo, en aquel momento con 7 u 8 años formaba parte de la famosa agrupación musical dirigida por Elisa Soteldo: Las Voces Blancas cuando participó en el casting para filmar el comercial que dirigiría Abraham Pulido.

Navidad de Plumrose

La sencilla historia tomó varios días de filmación, y el cuidado de cada uno de los detalles de producciónn. Desde el camión de bomberos que mantenía húmedas las calles por las que circulaba el camión como las aceras para reflejar las luces del atardecer que simbolizaban la tristeza de la niña, hasta el mostrador de la tienda que exigió el uso de banquitos para que María Andreína pudiera hacer, mirando a cámara, su famosa solicitud: “Señor, me da un jamón Plumrose”.

Cuenta María Andreína que una cesta llena de hermosas manzanas importadas fue el catalizador aprovechado por el director para lograr esa dulce cara de tristeza en las filmaciones.

Por años la marca siguió repitiendo el comercial en temporada y de él se originaron otras versiones, una en dibujos animados e inclusive una versión de la niña, ya adulta, recordando con su pequeña hija la historia original.