La tradición de celebrar la Pascua intercambiando huevos de chocolate tiene sus orígenes en los tiempos en que se respetaba intensamente el mandato del ayuno, que prohibía comer carnes en los 40 días previos a la Semana Santa.

Así el Domingo de Pascua se transformaba en una doble celebración: la Resurrección del Señor y el fin de las limitaciones alimentarias, y todo comenzó con la decoración de huevos que, además, representaban la idea del renacimiento primaveral.

De oro o chocolate

Con el correr del tiempo esos huevos comenzaron a ser de chocolate, o de metales preciosos como acostumbrara la familia del Zar de Rusia.

Brian Van Den Broucke, chocolatero de La Praline en Caracas, siente “que la relación con el chocolate es precisamente la felicidad y la inocencia que siempre transmite el chocolate, sobre todo en los niños. Y el chocolate es un ingrediente muy amable: ¡puede moldearse, pintarse y comerse! Entonces, en Pascua, es un juego con la familia esconder y encontrar esos huevos, y nos encanta ser parte de eso”.

Pascua 2024

Este año, como todos desde su fundación en 1985, La Praline ofrece al público una inmensa colección preparada para esta celebración, desde pequeños huevos de Pascua hasta hermosas figuras alusivas a la época pintadas a mano, eso sí, todo elaborado con el mejor chocolate.

Además, este año tienen bolsitas de huevos y presentaciones más grandes de cestas para regalar y compartir en familia. “Es simpático ver el taller lleno de colorante y figuras pintadas a mano, y cuando la gente se las lleva también lo puede vivir en su casa” afirma Brian

El concurso de Pascua en La Praline ya es una tradición en la capital, y en esta oportunidad tienen un bowl gigante lleno de huevitos de chocolate. Quién adivine la cantidad de huevos que hay dentro o se acerque más al número, se los lleva todos a su casa.

Fotos: Cortesía de @lapralinechocolatier